Montaña: antes, durante y después
¿Os apasiona la montaña? Entonces preparados y listos: preparaos para afrontar los primeros días en la nieve, con un par de esquís o un snowboard en los pies, en plena forma física y mental.
Para comenzar hay que entrenarse al menos un par de semanas antes de empezar.
* Para calentar y entrenar las piernas la bicicleta es excelente.
* Para desarrollar la fuerza, haced flexiones: busto rectos y rodillas flexionadas, avanzad un paso adelante hasta tocar el suelo con la rodilla posterior. Repetid con la otra pierna.
*Estimulad el movimiento que hacéis esquiando, con flexiones de piernas. Estirad las piernas, apoyados de lado y con la mano, flexionad alternativamente una pierna y después la otra, lentamente, manteniendo la espalda bien derecha y la mirada al frente.
*Los lances de piernas son útiles para desarrollar la flexibilidad: apoyados, mantened la espalda derecha y la mirada al frente. Efectuad lanzamientos con la pierna derecha, hacia delante y hacia atrás y a un lado.
*Los estiramientos os resultaran útiles para estirar los músculos dorsales, de las piernas y de los brazos, y tales ejercicios se podrán repetir también sobre las pistas, justamente antes de inicias los descensos.
Segundo paso: la alimentación
Esquiar y hacer snow board son disciplinas que requieren de un notable gasto de energía: no cometed el error de afrontar una jornada de deporte sin un desayuno adecuado, el paso más importante del día, sobre todo en estos casos. Un zumo de naranja, para asimilar vitamina C, carbohidratos simples – azúcar, miel y mermelada – y complejos – pan, rebanadas tostadas, galletas, tartas sencillas- para acumular las dosis justas de energía. Resultan también excelentes los copos de maíz y el muesli con leche fresca.
Durante la jornada, llevad cualquier cosa que os recargue, como barritas de chocolate, frutos secos o fruta fresca. Para la comida, se queréis continuar esquiando sin parar no exageréis: cansar el aparato digestivo significaría menos fuerza y resistencia muscular. Viene bien en ese caso un bocadillo o un plato de pasta, nada de alcohol. Intentad resistir a la tentación del vino o del licor: el alcohol, si bien calienta, origina una disminución de la capacidad física y una menor coordinación. Mejor, por tanto, dejarlos para el final de la jornada para esquiar con toda libertad el resto del día.
Para la cena, finalmente, platos calientes y sustanciosos, para reponer energías, pero sin llenarse. No exageréis ya que podríais correr el riesgo de despertaros en pésima forma. Vienen bien las sopas, menestras, carnes y pescados cocidos de forma ligera acompañados de sémolas y verduras. En cuanto al resto, seguid vuestros hábitos alimentarios…
Tercer paso: ¡A disfrutar!
En cuanto a la mente…dejaos llevar por las sensaciones, escuchad el silencio pesado de la nieve, el crujido ligero que se os ofrece a vuestro paso. Dejaos sorprender por la belleza del paisaje, perdeos en la inmensidad del blanco infinito… prestad tan solo la mínima atención a quienes os rodean, en cuanto al resto vaciad la mente y ¡pensad sólo en divertiros!
Enero 2001










