NUESTRO CUERPO
El molesto calambre muscular
Una de las sensaciones más desagradables e incluso dolorosas se experimentan al sufrir un calambre. Se trata de un dolor repentino e inmovilizante de diferente intensidad, ocasionado por la contracción involuntaria y espontánea de un músculo o grupo muscular. Pueden producirse tanto durante el ejercicio como en reposo. Los calambres tienden a producirse cuando el músculo está contraído, entonces sucede un error en la extracción del calcio que deja agarrotado el músculo implicado e impidiéndolo continuar el movimiento. La susceptibilidad a padecerlos aumenta durante contracciones prolongadas. No obstante la aparición del calambre no está asociado al trabajo muscular en sí, sino a un incremento en la actividad del sistema nervioso que aumenta la frecuencia nerviosa hacia el músculo.
La mayoría de la población a experimentado alguna vez un calambre mientras dormía. Estos se pueden producirse por la tensión ejercida por las sábanas sobre el pie. Aunque, si son frecuentes, conviene consultar al médico para descartar que sea un aviso de nuestro cuerpo sobre alguna disfunción vascular o neurológica. Cuando el calambre se convierte en un problema bastante doloroso y reiterativo en la misma zona, también es conveniente ir al especialista, ya que puede tratarse de una contractura o una rotura fibrilar.
Evitar los calambres, o por lo menos disminuir su ocurrencia, es sencillo mediante la realización de una sesión de estiramientos diaria, haciendo énfasis en el grupo muscular que suele darnos problemas. Una práctica que hay que acompañar del cuidado de nuestro nivel de hidratación, especialmente durante el ejercicio, con bebidas ricas en sales, así como incrementar en la dite la ingesta de vitaminas. También ayuda un correcto masaje calmante. Para aliviar el dolor y relajar el músculo se debe aplicar calor húmedo o presionar con firmeza sobre la zona afectada. Si el dolor es demasiado intenso tomar un analgésico.










