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Corazón y grasas
Ya no hay excusas para equivocarse en la mesa: basta con exagerar tan solo de vez en cuando con las grasas para “hacer sufrir al corazón”. Una sola comida abundante es suficiente para comprometer la actividad coronaria normal y alterar la circulación sanguínea.
En guardia con las comidas ricas en grasa, es un estudio japonés, realizado en quince hombres entre 20 y 30 años, que han ingerido una “bebida” de 1200 calorías y 100 gramos de grasas: más o menos el equivalente de una típica comida de fast-food, incluido el postre. Monitorizando la actividad cardiaca de la muestra en el examen del antes y después de la ingesta de la bebida, los investigadores han efectuado el análisis de la sangre, comprobando que después de tan solo cinco horas, la capacidad de las coronarias de expandirse -al aumentar la sangre directa al corazón- se había reducido en un 20%. En otros cinco voluntarios, que habían ingerido la bebida con una cantidad reducida de grasas, no se había comprobado el mismo fenómeno.
Hay que prestar mucha atención: una sola comida excesivamente grasa puede comprometer la función de las coronarias, que no pueden afrontar una eventual emergencia. En caso de bloqueo de uno o más vasos, intervienen el resto, que se expanden para garantizar el aporte necesario de sangre al corazón: esto no ocurre si las coronarias no consiguen aumentar su volumen.
Mayo 2002










