Dejar de fumar ...en la mesa
Para reducir las ganas de un cigarro y los daños que provoca el humo, la comida puede resultar un ayuda válida: la inspiración viene de la medicina Ayurvedica que desde hace muchos años usa harina y salvado de avena para curar la dependencia del opio.
Está científicamente demostrado que las comidas provocan alcanidad, mantienen alto el nivel de nicotina en la sangre, es decir, de aquella sustancia que provoca dependencia y hábito: el efecto inmediato de la reducción del deseo de fumar. Las comidas que provocan acidez, por el contrario, favorecen la eliminación de la nicotina y el deseo aumenta. Luego, una dieta rica de alcanizantes puede favorecer el dejar de fumar. Algunos ejemplos: muy bien avena, espinacas, uvas, jaramago, almendras, higos; no a los quesos, carne roja, pollo, café, alcohol, arándano y cacahuetes.
Obviamente, dejar de fumar no es automático, ciertamente la comida puede ser una ayuda eficaz solo en presencia de una fuerte determinación y una motivación real que lleven a la decisión de dejar de fumar.
La comida puede también ayudar a contrarrestar los aspectos negativos causados por el humo. La formación de radicales libres, la reducción de las reservas de vitaminas y las sales minerales, la intoxicación y la alteración del equilibrio de las células, son algunos daños del humo que pueden ser eficazmente contrarrestados por alimentos ricos en elementos antioxidantes, que ayudan a combatir los radicales libres y ralentizan el envejecimiento celular.
Tomates, rucola, calabaza, remolacha, salmón, trucha, fruta seca, kiwi, brócolis, caquis, guindilla, y los pimientos –estos últimos riquísimos de vitamina C y de vitamina A, de grandes propiedades antioxidantes –son alimentos fundamentales en este sentido.
Algunas sustancias en particular esenciales para combatir los daños del humo: el ginko biloba, potente antioxidante que induce a los vasos a alimentar mejor los tejidos que requieren más oxigeno; vitamina C y E, selenio, betacaroteno.
Noviembre 2001










