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¿Cómo elegir las aguas minerales?
Según el informe “Estadística de producción de Aguas Minerales Naturales en Europa”, presentado en el 49º Congreso UNESEN-GISENEC, organización que comprende las industrias de agua mineral a nivel internacional, España ha conseguido la cuarta posición en la producción europea de aguas minerales naturales.
Además, el consumo de este tipo de aguas se ha disparado en nuestro País, no sólo en el sector hostelero sino también en nuestros hogares. Cada español consume 96 litros de agua mineral natural al año, no tanto como los 154 litros de un italiano, los 128 de un belga o los 104 de un alemán, pero ya se puede hablar de una cantidad elevada respecto a otros países europeos.
Existen 140 marcas de aguas minerales. Todo un negocio para un producto que viene del cielo, pasa por la tierra y debe ser sencillamente embotellado y... publicitado, pero ¿cómo elegir entre todas las marcas que se encuentran en el supermercado?
El consumidor pide normalmente “agua mineral”, como mucho elige entre agua mineral con gas o sin gas. Es como pedir una botella de vino, diferenciando sólo el tinto del blanco. Evidentemente esto no es suficiente. Deberíamos leer las etiquetas de las aguas envasadas, que nos dan la información necesaria sobre su composición. No obstante, a menudo, tampoco esto nos ayuda a la hora de la elección, porque desconocemos los valores químicos señalados.
Empecemos con los consejos con un comentario sobre los valores límite aconsejados. El primer dato a leer es el residuo fijo, es decir, la cantidad de sales minerales disueltas en un litro de agua, que son las que le dan la consistencia ideal; se pasa de las ligeramente mineralizadas a las que son ricas en sales minerales: nosotros aconsejamos elegir entre las que presente un residuo fijo entre 400 y 600 miligramos por litro (mg/l). Las aguas minerales con gas, natural o artificial, no son aconsejables para quien sufre de acidez, gastritis o úlcera.
Las aguas sulfurosas (límite 200 mg/l), especialmente si se combinan con magnesio (límite 50 mg/l), tienen un efecto laxante y pueden interferir con la absorción del calcio.
Las aguas cloradas (límite 200 mg/l), contienen una mayor cantidad de sodio y son aconsejables para los hipertensos.
Las cálcicas (límite 200 mg/l), resultan “pesadas” y dan al agua un sabor característico, pero no provocan cálculos.
Las fluoradas (límite 1 mg/l), pueden dar lugar al veteado en el esmalte de los dientes e influyen sobre la mineralización de los huesos por lo que hay que tener cuidado cuando se le da a beber a los niños.
Los nitratos (NO3, límite 25 mg/l, para los niños 10 mg/l), son un indicador de la contaminación del terreno, pero por desgracia es difícil encontrar un agua sin nitratos. Existe el problema de algunos metales tóxicos, como el arsénico, el cadmio, el (tri)cromo, que no deben superar los valores establecidos por la ley, de los cuales aconsejan una determinada presencia en el agua.
Una última advertencia: todas las aguas son diuréticas. El efecto “limpieza interna” se debe a la cantidad y no a la calidad del agua bebida.
Julio 2002
Decálogo de uso de las aguas envasadas
Aneabe - Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas










