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Lumbalgia
La columna lumbar es el eje portante del cuerpo y representa, en cierto modo, un punto débil del proyecto, posiblemente porque en origen, hace millones de años, el hombre había sido concebido para caminar a cuatro patas. Las estadísticas nos informan que el 80%, aproximadamente, de las personas prueban la dolorosa experiencia de una crisis aguda de dolor de espalda en su vida mientras que en los Estados Unidos del 2 al 3% de la población que trabaja se debe parar cada día por problemas en la columna vertebral. Las causas de este fenómeno son muchas y complejas. Es cierto que si de una parte existe una debilidad del proyecto, de la otra, la calidad de vida juega un papel importante.
El sedentarismo es enemigo también de la buena salud de la columna vertebral. La pérdida del tono muscular debilita la importante contribución de soporte que la musculatura desarrolla en relación con el equilibrio de la columna, propio como hacen las drizas que tienen derecho el árbol maestro de una barca de vela. La debilidad de la tensión de las drizas llevará al árbol a plegarse o incluso caer.
Pero lo es también la actividad física conducida de manera desordenada e inadecuada. En una condición de vulnerabilidad, también la actividad física debe ser conducida prestando atención a no sobrecargar una estructura ya probada de la vida cotidiana. Debe pensarse que al levantar del suelo, con las piernas derechas, un peso de diez kilos se transmite, por un juego de levas, una presión sobre el último disco del orden de centenares de kilogramos. Por esta razón, la persona que no desarrolla actividad física desde hace tiempo o quien ha padecido episodios de lumbalgia debería siempre hacerse controlar por un especialista antes de dar inicio a un programa de entrenamiento. Pero, sobre todo, debería aconsejarse y hacerse seguir por un instructor competente. La prevención inicia en cualquier caso precisamente en las actividades cotidianas.
Algunos consejos
· Levantar siempre los pesos desde el suelo, no con las piernas derechas sino flexionándolas y efectuando el esfuerzo no de manera brusca sino progresivo.
· Al trabajar por mucho tiempo en pie evitar el estar con la espalda plegada. El plano de trabajo debería ser regulado en manera de permitir una posición erguida. Además es útil procurarse un pequeño realce (peldaño) sobre el cual apoyar alternativamente los pies.
· Si se está obligado a permanecer sentados por largo tiempo, mantener la espalda derecha y tratar de tener siempre un apoyo para los codos y para los pies.
· En todos los casos, cambiar posición frecuentemente, al menos cada media hora, dando unos pasos para desentumecerse
· Si se trabaja con el ordenador, utilizar una silla con asiento y respaldo regulables que permitan colocarse con la espalda bien apoyada y derecha y con los codos apoyados sobre el teclado plegados a 90º, igual que las rodillas mientras que los pies irán apoyados en un pequeño pedestal.










