Cefalea: terapias
Las hierbasPara calmar el dolor de cabeza no sólo es posible recurrir a los farmacos sino también a las curas naturales, como son las ofrecidas por las hierbas.
Contra la cefalea músculo-tensiva es óptimo la "garra del diablo", mientras que para quien sufre de hemicránea de estrés son aconsejables los preparados a base de melisa junto a tilo, que calman el dolor y la tensión.
En el caso de un ataque agudo y como prevención de nausea y vómito consiguientes al mal de cabeza es útil el partenio.
Medicina china
El tratamiento con la acupuntura es ideal para curar una cefalea, sobre todo cuando tiene origen en el estrés o en cualquier caso de malestar psicológico.
En la medicina china existe un punto energético muy importante para resolver los problemas de dolores de cabeza situado en ambas manos, en el espacio entre los dedos pulgar e índice.
Con el pulgar y el índice de la mano derecha buscar este punto (normalmente muy doliente) sobre la mano izquierda, después oprimirlo teniéndolo entre los dedos por 2 0 3 minutos.
Repetir la operación con la mano izquierda sobre el punto de la mano derecha, después pasar de nuevo de una mano a otra hasta que no percibís mejoría.
Pediluvio
Un remedio de la abuela que puede funcionar es el pediluvio sobre todo cuando se tiene la sensación de cabeza caliente.
Meter los pies a remojo en agua fría desde pocos segundos a 1 o 2 minutos.
Obtendréis un efecto descongestionante y cerebral, que será todavía mayor si conseguís mojar también las piernas desde las rodillas para abajo.
Terapias farmacológicas
Existen diversas armas para combatir el dolor de cabeza.
En primer lugar los fármacos, que se pueden subdividir en preventivos y sintomáticos.
Recurrir a unos u otros depende de la frecuencia de las crisis, entre aquellos utilizados para prevenir los ataques frecuentes (dos a la semana por ejemplo), están los calcio-antagonistas, los ergotámicos los triciclicos y los suero-tonienérgicos, que van prescritos por el especialista.
Si en cambio el dolor de cabeza comparece más raramente (una vez al mes) es aconsejable una terapia sintomática. Funcionan casi siempre los comunes analgésicos y los anti-inflamatorios, de los que por otra parte no conviene abusar.
No existe una contraindicación a la actividad física durante la cura farmacológica: en general la prescripción es a baja dosis.










