Espalda: precauciones


1. Todo empeño atlético (bien sea un entrenamiento, una carrera, un momento de deporte entre cuatro amigos) debe ir siempre precedido por un adecuado periodo de calentamiento y de stretching (estiramiento muscular).
Una vez que se hayan activados bien, los músculos son en efecto más elásticos y arriesgan menos todo tipo de infortunios y roturas.

2. Al final de la actividad física, en cambio, van ejecutados normalmente ejercicios de descompresión y equilibrio; sirven para defender la columna vertebral y compensar la carga de algunos grupos musculares respecto a otros.

3. Para proteger la espalda es importante reforzar los músculos del dorso y del abdomen con una actividad cuidadosa. Se ayuda a la columna vertebral a sostener la carga y a neutralizar la acción del músculo que, si se solicita incorrectamente hace curvar la espalda de manera excesiva.

4. También el vestuario técnico  tiene su importancia.  En las disciplinas que es necesario el levantamiento de pesas, puede ser útil el uso de apropiadas cinturas o también de vendajes que ayudan a sostener la columna vertebral.
Mientras que para amortiguar los contra golpes sobre el terreno es importante calzar zapatillas con plantillas estudiadas precisamente para el deportista.

En el gimnasio
Un caso clásico de infortunio a la espalda es el del principiante que, arrancando de una completa inactividad, puede arriesgar pequeños desgarros musculares, rigidez y dolores articulares debidos a una verdadera y propia insuficiencia del tono muscular y de los ligamentos.
Diversamente, los deportistas que se someten a entrenamientos intensos, incluso por largos periodos, pueden ir al encuentro de un sufrimiento de los discos invertebrados a causa de dolorosos lumbagos.
El problema en este caso, es debido a la sobrecarga  mecánica más que al excesivo volumen de trabajo.
Además para proteger la columna vertebral y hacer que sea ventajoso el trabajo con máquinas y pesas, es importante ejecutar los ejercicios de manera correcta, evitando las malas posturas.

Sobre la bicicleta
Tener ligeramente más baja la presión de los tubulares es uno de los trucos para los "biker" que están afligidos por el lumbago, pero no es el único.
La puede dar algún problema (lumbago, dolores cervicales) cuando se pedalea en posición incorrecta, tal vez desequilibrados sobre un sillín demasiado alto o demasiado echado atrás o con el manillar echado hacia delante.
Es necesario entonces reducir el desnivel entre sillín y manillar  para modificar la posición inclinada hacia delante. Y es también aconsejable tener la presión de inflado ligeramente inferior a la normal (no más de 5 / 6 atmósferas); las cubiertas excesivamente rígidas, en efecto, provocan una mayor transmisión de los golpes sobre la columna y los discos vertebrales.
Comprobar la presión de los tubulares a 2,5  atmósferas y orientarse hacia bicicletas  "biamortizadas".



 



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