Cervicales
El dolor a las cervicales es una de las molestias más difundidas en el mundo occidental.
Golpea en especial a aquellas personas que trabajan sentados a una mesa o en automóvil, los sedentarios encallecidos, o aquellos que practican o han practicado deportes traumáticos como el boxeo, el fútbol americano o el rugby.
Sin olvidarse, obviamente, de los que ya desde la infancia presentan defectos de postura como la cifosis dorsal o también la hiper-lordosis lumbar, que casi siempre crean descompensaciones incluso a nivel cervical.
El punto neurálgico es la zona posterior del cuello, compuesta de siete vértebras que en condiciones fisiológicas normales debería presentar una curvatura cóncava de la parte de la espalda, a modo de garantizar la alineación de la cabeza con los hombros.
Por esta zona restringida transitan todas las vías nerviosas que van a regular las acciones voluntarias e involuntarias de nuestro organismo y del aparato locomotor.
Si la curvatura fisiológica no es respetada, o si se verifica una compresión entre las vértebras, estas vías nerviosas son atacadas, con repercusiones negativas en cualquier parte del cuerpo (motivo que dificulta su diagnóstico). Como ya se ha dicho, especialmente para el que trabaja sentado, tenderá inexorablemente a inclina la cabeza hacia delante, provocando así una constante contracción de la musculatura en torno al cuello, fijada en una postura incorrecta.
Caso típico es el "cuello de la secretaria", defecto postural que se manifiesta con una inclinación de diversos grados hacia delante del cuello y de la cabeza.
Los ejercicios para no tener problemas
Ejecutado cotidianamente, este "mini-training" previene o en cualquier caso alivia los dolores ayudando a mantener la correcta curvatura fisiológica y a evitar la presión sobre las vértebras.
1. Apoyar la pelvis, la espalda y la cabeza a una pared, con los pies ligeramente separados de la citada pared, las piernas ligeramente flexionadas y los brazos relajados a los largo del cuerpo.
Efectuar la retracción del mentón, apretar el mentón contra el pecho, como para acentuar el doble mentón, pero sin bajar la mirada, que debe estar siempre dirigida hacia delante.
Esta posición representa la base de salida para los movimientos sucesivos.
2. Ejecutar el auto-estiramiento de la columna, tratar de alargar el cuello hacia arriba, como para separar la cabeza del resto del cuerpo.
Poner atención a no contraer la musculatura de la espalda.
El movimiento que resulta es prácticamente imperceptible, pero en cualquier caso importante para estimular la musculatura paravertebral.
Mantener la contracción por cerca de 8 segundos alternada a 5 segundos de relajamiento y efectuar 8 - 10 repeticiones
3. Manteniendo el contacto de la cabeza con la pared, ejecutar lentamente flexiones laterales de la cabeza, mirada siempre dirigida en adelante.
Repetir 10 veces por cada lado.
4. Siempre con la cabeza apoyada, girar lentamente la cabeza y la mirada de lado forzando pero sin excederse en esta última posición.
También en este caso 10 repeticiones por cada lado.










