CUERPO Y MENTE -> AUTOESTIMA
Resistencia psicofísica
La persona que practica deporte agonístico y en competición cede al último momento, es del propio cuerpo que se siente traicionado, no por la mente, como si aquel potente instrumento hubiera desconsideradamente capitulado, no obstante la confianza y el tiempo de entrenamiento.¿Pero como conseguir llegar hasta el fondo?
Secundar la fatiga
El esfuerzo físico parece una montaña difícil de escalar y es esa cosa a la que incluso los más tenaces parecen rendirse, en realidad, esos últimos interminables minutos de la competición, pueden ser superables si nos recordamos que estamos realizando una ópera única, no una de las tantas: "la" competición.
Se puede contener el sufrimiento si se le trata como una momentánea debilidad, como una aliado que nos empuja a llegar a la meta, la resistencia a la fatiga es una conquista vivida cada vez y siempre con un sentido diferente.
Conciencia del propio cuerpo
¿Jamás os ha sucedido de enfadaros con un tendón o con un músculo porque no han realizado su deber?
Sucede, incluso sin necesidad de estar locos, de hablar a una parte del cuerpo que no responde a las solicitaciones, exactamente como si se tuviera de frente a un interlocutor desobediente. Pero, si ese músculo no se comporta como debería, será mejor sospechar que haya sido objeto de una desatención, de un forzamiento o e una permanente falta de respeto por parte nuestra.
Reconocer el resentimiento del propio cuerpo, o sea de su sensibilidad, es en efecto un pasaje fundamental para quien desea obtener su completa colaboración, cosa cuanto más necesaria a un deportista profesional. Ello comporta un preciso salto de calidad dentro de si mismos, porque significa aprender a considerar un todo único no partes encajadas a caso, sino un conjunto único y comunicante: mente y cuerpo.
Resistencia psíquica
La resistencia debe poder contar sobre un sólido terreno psíquico, que no se puede improvisar, sino que se conquista con una tenaz e imparable introinspección, además naturalmente a estar ligada a una sólida preparación física. Ser un buen atleta significa por tanto, como sucede por otra parte en cualquier ámbito profesional, ser una persona capaz de estar bien consigo mismo. Saber tener duro hasta el final, comporta una profunda capacidad de saberse comprender, tanto psicológicamente cuanto físicamente.
La fuerza de voluntad no se potencia, por tanto, como muchos creen, solamente con un esfuerzo de la voluntad consciente, sino llegando a pactos con la propia complejidad humana y las propias dudas.










