Shiatsu: energía de equilibrio
Los orígenes de la disciplina del “shiatsu” se remontan a la medicina tradicional china, no obstante el nombre tenga orígen japones: “shi” significa dedo y “atsu” presión.
Las técnicas utilizadas del “shiatsu” pueden ser diversas, a causa de las múltiples escuelas que han estudiado y aplicado a lo largo de los tiempos esta disciplina: las presiones que se ejercitan pueden ser más o menos fuertes y dolorosas, la técnica utilizada puede basarse en la relajación, puede utilizarse una música de fondo, como también incienso.
En todo caso, el “shiatsu” -elaborado en los primeros decenios del s. XIX- prevé la utilización del masaje tradicional japonés, con presiones estáticas en algunos puntos del cuerpo, en vez de las técnicas de terapia manuales típicas del occidente, como el estiramiento y las maniobras usadas en las terapias de rehabilitación.
El “shiatsu”, indicado para curar una serie de patologías (enfermedades digestivas, patologías articulares, lumbares, cervicales y artríticas, molestias de carácter ginecologías...) se basa en el restablecimiento y el mantenimiento del equilibrio energético del cuerpo, aprovechando la capacidad natural de autocuración de la que dispone cada uno. La acción del “shiatsu” se ejercita sobre el sistema nervioso, muscular, circulatorio y articular, interveniendo sobre la persona en su conjunto.
Por último, también para resolver situaciones de estrés, depresión, ansiedad, y en todos los casos de desequilibrio general, la terapia del shiatsu a menudo influye significadamente sobre el estado de bienestar general, que va más allá del resultado terapéutico que puede ser más o menos válido, no existiendo estudios específicos sobre la eficacia terapéutica de esta disciplina.
Noviembre 2001










