BELLEZA -> EN VERANO

Rayos de salud


Sin duda el sol puede dañar la piel, pero en su justa medida es sin duda un excelente recurso para el organismo capaz de reforzar la estructura ósea y de mejorar el humor. Por tanto, sol sí, pero con precauciones, para no caer en desagradables efectos colaterales. Una dosis adecuada de sol es mano de santo para todo el organismo y en particular para la piel, para el cabello y para los huesos.

Algunos procesos metabólicos se estimulan precisamente gracia a los rayos solares: la calcificación de los huesos es quizá el ejemplo más evidente. La composición ósea se ve reforzada gracias a la vitamina D, que es sintetizada por el organismo gracias a la exposición del sol. Durante el verano, sobretodo en el mar, cuando la mayor parte de la superficie del cuerpo queda expuesta a los rayos, la síntesis alcanza su máxima intensidad, una auténtica y verdadera reserva de salud para todo el año.

El sol es, además, un eficaz desinfectante cutáneo: evita la formación de hongos y de bacterias en la piel, devuelve el buen humor, gracias a una menor producción de melatonina, una hormona que se forma en la glándula pineal del cerebro y que produce somnolencia. Cuanta menos luz solar llega a la retina, más melatonina se produce. Esta es la razón por la que en los países nórdicos, especialmente durante la estación invernal, cuando las horas de oscuridad son mayores respecto a las horas de sol, el porcentaje de estados depresivos va en aumento. El calor y la luz de los rayos de sol, por el contrario, relaja y estimula la producción de endorfinas que desprenden buen humor.

Junio 2002



 



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