SALUD -> LOS PIES
Prevención
AmpollasUno de los riesgos más comunes para el pie es, sin duda, la aparición de ampollas. Son suficientes 15 minutos de roce entre la piel y el zapato para que pueda aparecer una ampolla. Esta, aunque parezca una pequeñez, puede crear serios problemas a los deportistas. Por tanto, debe ser afrontada sin titubeos: después de haber pinchado la ampolla con una aguja esterilizada, es necesario protegerla con esparadrapos de silicona y dejar reposar la piel por algunos días.
Esto significa tener que renunciar, durante este periodo, al gimnasio y a los entrenamientos, así como a eventuales carreras en programa. Anuque pueda parecer un problema, en realidad es la única manera de garantizar una perfecta curación del pie. Después, convendrá seguir protegiendo la zona de riesgo, asegurando el pie con calcetines robustos y, eventualmente, con vendas y protecciones especiales.
Hongos y verrugas
En la piscina: la inevitable promiscuidad, unida al ambiente caliente y húmedo que se viene a crear, son el terreno ideal para la proliferación de las infecciones de hongos o de las verrugas, que por otra parte no son nada más que fastidiosas infecciones causadas por un virus.
Así que, además de cuidar en modo especial y atento la higiene del pie, se deben usar siempre zapatillas de goma o los zuecos, en modo de proteger la piel de los gérmenes.
Uñero
Para prevenirlo es fundamental cortarse las uñas correctamente. O sea, no es necesario redondearlas en los lados, sino dejarlas cuadradas. Además es aconsejable hacerlas sobresalir del dedo unos poco milímetros: ni demasiado cortas, ni demasiado largas.
Otra buena norma es evitar los zapatos muy estrechos, si pese a todo, la uña se encarna, existe actualmente un nuevo sistema con laser CO2. Se trata de una intervención con anestesia local y que, gracias al laser, hace evaporar la uña al margen de la zona encarnada, permitiendo así extraer la "cuchilla" que se ha interpuesto entre los tejidos. Después de la intervención se toman antibióticos y se cambia el vendaje todos los días durante un mes.
Callos
Los callos de los pies son las señales más comunes del malestar de los pies. El callo es una "hiperqueratosis" debida a una agresión prolongada sobre la piel, a un roce o a una compresión causadas por un calzado inadecuado.
Si no se eliminan las causas, el espesor de la piel se intensifica siempre más y empuja a los tejidos subcutáneos en profundidad, hasta alcanzar las terminaciones nerviosas. Es entonces cuando aparece el dolor.
La eliminación de los callos no es una intervención de temer, pero es asimismo cierto que actuar como podólogos no favorece a la salud de los pies. Delicadeza es la palabra de orden para intervenir con suceso: bisturí pequeño y manos expertas. No es necesario remover completamente el tejido "hiperqueratinoso", para evitar que el que está debajo, más delicado, pueda irritarse.
Es necesario utilizar después un "parche" digital en silicona, personalizada: se trata de un involucro que cubre y protege el área cutánea donde estaba el callo.










