Golf, un deporte a descubrir



Puede que no sea un deporte mayoritario: el golf no parece tampoco asociable a la verdadera actividad deportiva. Demasiado lento, poco dinámico, costoso y por eso reservado a pocos. Pero si es verdad que jugar al golf cuesta, es también verdad que este deporte, por ser un deporte de resistencia, tiene más “movimiento” de lo que parece: se podría considerar una alternativa válida a los deportes más “clásicos”.

Entre las primeras ventajas de la práctica del golf está seguramente la de su práctica al aire libre. Según algunas investigaciones, además, jugar al golf favorece también al corazón: este deporte habría aportado evidentes beneficios a la actividad cardiaca de los cardiopaticos.

Un estudio americano ha confirmado, además, que jugar al golf tiene tantos efectos beneficiosos como cualquier otro deporte: sobre las muestras del personal “analizado”, compuesto de individuos de mediana edad y sedentarios, se ha revelado un mejoramiento de las condiciones físicas. En particular, un aumento de la tonicidad muscular asociado al adelgazamiento, y un mejoramiento de las condiciones del sistema cardiovascular, con una disminución de los niveles de colesterol. Por este motivo el golf puede ser aconsejado a cualquier edad: también los ancianos pueden practicarlo sin riesgos, manteniéndose en forma sin pasarse, y lo mismo vale también para los niños. La única contraindicación es para quienes sufren de dolores de espalda, artrosis y problemas de rodillas.

Considerando, además, que jugar al golf durante 4 horas, recorriendo 18 hoyos, durante un total de 16 kilómetros, comporta un gasto calórico entre las 1.200 y las 2.300 calorías – igual, por minuto, a lo que se consume montando en bicicleta- se deduce que no es propiamente un deporte “estático”...

Por el contrario, para jugar al golf es importante encontrarse en una óptima condición psicofísica y seguir una dieta justa, nutriente y equilibrada. Pasta o arroz deben ser un imperativo para los golfistas y así mismo es esencial consumir muchos líquidos: desde agua a los compuestos de sales para contrarrestar la deshidratación (sobre todo en verano), a los zumos de frutas (o fruta fresca) como ayuda energética.

La alimentación correcta es fundamental para ayudar a mantener un buen ritmo y una óptima concentración: antes de jugar se puede comer pasta o fruta; durante el juego, plátanos, uvas, chocolate...son integradores perfectos de energía. En fin, después del juego es necesario recuperar el gasto de carbohidratos consumidos comiendo galletas o pan.

Mayo 2002

Real Federación Española de Golf



 



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