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Siempre en forma
Una vida físicamente activa es siempre una regla valida para todas las edades, en particular, de modo importante para aquella que llamamos “tercera edad”.
El sedentarismo aumenta el riesgo de enfermedades y de invalidez, es un enemigo para la buena salud y para la longevidad. Para llegar a pasar una vejez serena en este sentido, sería ideal empezar a hacer deporte desde jóvenes y continuar en el tiempo. Solamente así, también superados los cincuenta se pueden aguantar –sin dificultad y sin correr problemas de salud- esfuerzos bastantes elevados.
Siempre es bueno, también, la actividad física ligera, como los paseos o las vueltas en bicicleta. Pero quien ahora puede, podrá después hacer frente a esfuerzos más elevados. El objetivo es fortalecer las piernas, extender la columna vertebral para evitar el clásico “torso curvado”, combatir la artrosis y reducir riesgos de caídas. Fundamental será, después, ser constantes en el entrenamiento: los beneficios duraderos se manifiestan solo si la actividad física llega a ser un estilo de vida cotidiana.
También para aquellos que han sido afectados por enfermedades cardiovasculares, la actividad física es una costumbre óptima: desarrolla de hecho una acción de prevención de los factores de riesgo que determinan en muchos casos la manifestación de la enfermedad, como por ejemplo la hipertensión, además de mejorar la tolerancia al esfuerzo. El mismo discurso vale para el caso en el cual se consumen fármacos como consecuencia de una enfermedad: la actividad física no se excluye, más bien puede mejorar la función global cardiocirculatoria.
A continuación os proponemos algunos ejemplos de ejercicios fáciles, para realizar también en casa.
*para la espalda: 1. Sentarse con el tronco erguido, girarlo a izquierda y derecha, lentamente y con un ángulo amplio. Repetir más veces. 2. En la misma posición, levantar una rodilla hacia el pecho. Repetir más veces alternando las piernas. 3. Siempre sentados con el tronco erguido, doblarse hacia adelante hasta tocar las puntas de los pies con las manos. Repetir más veces.
*estiramientos brazos/piernas: 1. Tumbarse boca arriba, brazos extendido a lo largo del cuerpo, levantar uno encima de la cabeza, realizando un semicírculo, apoyándolo al suelo, con el codo derecho, y volver a la posición de partida. Repetir con el otro brazo. 2. En la misma posición, brazos extendidos a lo largo de la espalda, levantar un brazo –apoyado en el suelo- hacia el exterior, llegando hasta la cabeza, y volver a la posición de partida. Repetir con el otro brazo. 3. Siempre tumbados boca arriba, extender los brazos a lo largo de las caderas, doblar el codo, tocando la espalda con las puntas de los dedos y desde esta posición, alejar el brazo desde el cuerpo. Volver a la posición de partida y repetir con el otro brazo. 4. Misma posición, brazos a lo largo de las caderas, levantar una rodilla hacia el pecho. Volver a la posición inicial y repetir con la otra pierna. 5. Por fin, con los brazos extendidos a lo largo de las caderas, estirar una pierna extendida hacia el exterior y volver a la posición inicial, luego repetir con la otra pierna.
Noviembre 2001
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