Hace 65 años, sólo una persona de cada millón y medio sufría un tumor cutáneo (melanoma), hoy la cifra ha crecido a una velocidad impresionante, en una proporción de 1 persona por cada 80.000 y, cada vez es más baja la edad en la que se contrae.
Para evitar este tipo de riesgos, el mejor secreto para nuestra piel es tomar un poco de sol de manera progresiva. Es una regla a adoptar también en los días nublados, en los que los rayos de sol se filtran fácilmente a través de las nubes. En estos casos hay mayor riesgo de quemaduras porque no se siente el calor, y lo mismo ocurre cuando hay mucho viento, ya que la sensación térmica de calor se atenúa y permite una exposición más prolongada.
Hay que evitar, por tanto, las exposiciones durante las horas más calurosas, prestando atención a la reflexión del agua del mar y de la arena; además, es importante utilizar todos los días una protección solar adecuada al propio tipo de piel - es aconsejable consultar con un dermatólogo o un farmacéutico. Las zonas de mayor riesgo son los hombros, los pómulos, la nariz, la frente, los labios y el interior de los muslos y las partes de mayo exposición y más vulnerables. Una protección adecuada retrasa el envejecimiento cutáneo, previene las alergias y reduce el riesgo de tumores en la piel, además de proteger contra los posibles problemas de circulación venosa. Deben evitarse, a ser posible los cosméticos y fármacos ya que pueden tener un efecto fotosensibilizante.
También los ojos deben protegerse adecuadamente de los rayos de sol, para no contraer la llamada queratitis, que se debe a la falta de protección de la córnea - para quien no usa filtros UV- cataratas, o la llamada degeneración macular. Las gafas de sol más adecuadas para la playa deben tener lentes polarizantes. Para la montaña son más adecuadas las de protección total. La calidad de las gafas de sol se garantiza bajo el sello de la CE y con la marca que indica el porcentaje de protección UV. Las mejores lentes son las oscuras: las ahumadas, azules, amarillas, rosas o fucsia, de hecho, no filtran lo suficiente. Las gafas de sol son totalmente necesarias para quien usa lentes de contacto y para la práctica de cualquier actividad deportiva en el agua. Para los miopes son preferibles las lentes de color marrón, para los que padecen hipermetromiopía son adecuadas las lentes de color verde.
Julio 2002