Cuidar la piel de los rayos solares es un tema recurrente cada verano. No obstante, aún no hace mucha mella en los bañistas a juzgar por el comportamiento de muchos en la playa o al aire libre en general. El riesgo es real. Las exposiciones indebidas abren la puerta al cáncer de piel. Ninguna broma y más si tenemos presente que es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. Es oportuno motivar la prudencia. El mensaje no ha de ser negativo, los casos de cáncer de piel detectados a tiempo pueden solucionarse.
El bronceado es en realidad una reacción de defensa de la piel. Una respuesta del sistema inmunológico para proteger los tejidos ante la agresión solar. Se desencadena por un proceso químico que pone en actividad a la melanina, , encargada de producir esa coloración oscura que tanto nos gusta. Los problemas empiezan cuando el límite y la frecuencia se exceden y el sistema de protección empieza a debilitarse. Si el temor a un cáncer no es suficiente motivo para echar mano del protector solar y a
buscar la sombra con más asiduidad, tal vez lo sea la preocupación estética. El exceso de sol acumulado año tras año, produce el envejecimiento prematuro de la epidermis. Algo que no tiene marcha atrás.
Medidas preventivas:
- No es aconsejable tomar el sol a las horas del día en que los rayos inciden de forma totalmente perpendicular, especialmente entre las 12 y las 16 horas.
- Utilice cremas fotoprotectoras con un factor de protección a partir de 15
- Aplíquese la crema solar por lo menos media hora antes de la primera exposición y después repita la operación cuantas veces sea necesario para mantener la piel hidratada.
Durante el invierno también se debe utilizar:
- Beba mucha agua o líquidos.
- Controle periódica y rigurosamente la forma y dimensión de lunares o de las manchas de reciente aparición.
Acuda al dermatólogo si en algún lunar o mancha observa:
- Un crecimiento progresivo y si es superior a los 5 milímetros de diámetro
- Si la forma es asimétrica y desigual
- Si el color es irregular pudiendo ir del marrón al negro, al rojo o al gris
- Si su contorno no es definido sino difuminado
- Si produce picores
Cáncer de piel:
- La etapa previa a una formación maligna se le denomina queratosis actínica, pero más que conocer su nombre lo importante es reconocer sus manifestaciones. Se presenta como un enrojecimiento intenso y variable de tacto rugoso y seco.
- El epitelioma basocelular es el tipo más común de cáncer. Aparece como una protuberancia de reducido tamaño que va cambiando de aspecto con el tiempo hasta formar una pequeña escama en su centro, llegando incluso a sangrar. Requiere cirugía y suele salir en el rostro.
- El carcinoma espinocelular: producido especialmente por las repetidas y excesivas exposiciones a las radiaciones solares. Sucede como agravamiento de la queratosis actínica, formando una escama verrucosa que aumenta de tamaño.