Os invito a remontarnos hasta 1502, la época de Cristóbal Colón, quién no sólo descubrió América, sino que de vuelta a España trajo consigo frutos y especias entre las que incluía las semillas del cacao, a las cuales los aztecas le atribuían cualidades místicas. Tanto que el mismo Moctezuma bebía un néctar denominado Xocalt, elaborado a base de cacao, maíz triturado y especias “Esta bebida le hace a uno más fuerte y resistente a la fatiga”, relataba el conquistador.
Durante muchos siglos el chocolate ha sido visto como una simple golosina, para otros tantos llegó a ser un vicio y para la ciencia fue un punto más a investigar, descubriendo exitosamente los atributos positivos que éste contenía, tal como los flavonoides, con su acción antioxidante superior a la que contiene un té. Así es, los flavonoides contenidos en el chocolate parecen jugar un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares, ayuda a proteger el corazón y las arterias de una oxidación similar a la que afecta a los metales.
El Instituto Nacional Italiano para la Investigación de los Alimentos y la Nutrición, junto con un equipo encabezado por Mauro Serafini, han identificado que la acción antioxidante del flavonoide previene la formación de placas de ateroma, mejor conocida como arteriosclerosis. No obstante, subrayan que “Añadir leche al chocolate, ya sea durante su fabricación o cuando se está comiendo, reduce su poder antioxidante y su absorción dentro de la corriente sanguínea”.
El chocolate negro amargo es mucho más beneficioso para la salud que el que lleva leche.
"Esto puede deberse a la formación de un vínculo secundario entre los flavonoides del chocolate y las proteínas de la leche, ya que éstas reducirían la accesibilidad biológica de los flavonoides y, por lo tanto, las propiedades antioxidantes del chocolate", explicó el equipo de Mauro Serafini.
Carl Keen, de la Universidad de California sostiene que “Nuestro grupo no sólo observó un incremento de la capacidad antioxidante tras el consumo de chocolate, sino una variación de ciertos componentes que afectan a los vasos sanguíneos” que la epicatequina podría actuar en el organismo “como una aspirina de baja dosis”, ejerciendo una actividad antiplaquetaria y protegiendo ante al ictus o el infarto.
Febrero' 2004