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Consejos para dormir mejor
El sueño es un período de recuperación que el cuerpo necesita para llevar una vida saludable. Pero en ocasiones, todos nos encontramos con momentos en los que no se logra fácilmente conciliar el sueño. Hay diversos factores que nos pueden ayudar:
- La oscuridad, ya que los ojos trasmiten al cerebro mensajes constantemente. La estimulación sensorial del cerebro mediante estas señales ayuda a mantenernos despiertos, por lo que una habitación oscura, es importante para la persona que tiene un sueño ligero. La vista es la primera sensación que perdemos al dormir ya que las pupilas se contraen durante el sueño y se dilatan al despertar.
- La audición es un sentido que se pierde con mayor lentitud. Incluso, hay gente que duerme en lugares ruidosos porque se acostumbra a ello, pero aún así, un sonido diferente a lo normal nos despierta al provocar que nos pongamos en tensión, probablemente, por un instinto de protección.
- Los nervios, el ruido, la atmósfera, la indigestión o el aburrimiento son factores que evitan el sueño. Toda tensión interrumpe al sueño y estar pensando en soluciones para distintos problemas, evita el descanso. En estos casos, es importante respirar profundamente, relajarse -la posición horizontal es favorable para la relajación- y permitir al cuerpo reducir sus funciones: durante el sueño la respiración se reduce al igual que los latidos del corazón, decae la tensión sanguínea y la temperatura corporal, el hígado segrega menos bilis y el sistema digestivo se vuelve menos activo.
- Otro factor es la posición, ya afecta mucho a la calidad del sueño. Despertarse cansado o experimentar molestias musculares son algunos de los efectos que ocasiona la adopción de posiciones inapropiadas durante los períodos de descanso. Una buena postura no sólo permiten tener dulces sueños y recuperar las energías pérdidas durante el día, sino que también llega a conservar la forma natural de la columna vertebral, encargada de sostener el peso del cuerpo y de proteger el sistema nervioso central.
La mejor posición para dormir será de costado (posición fetal) protegiendo el corazón por la caja torácica o boca arriba (decúbito supino), siendo aconsejable utilizar, en esta última, una almohada por debajo de las rodillas. La postura menos recomendable para permanecer acostado es boca abajo (decúbito prono). La idea es que durante el período de descanso, la columna vertebral adopte, desde la región occipital hasta el hueso sacro, una línea recta.
Como pasamos una tercera parte de nuestra vida en la cama debemos tener un colchón que se adapte a nuestro cuerpo. Lo ideal, es que sea una superficie firme que ofrezca una resistencia proporcional al peso que soporta y que intente garantizar la correcta colocación de la columna vertebral favoreciendo un descanso sano y reparador.
En cuanto a la tamaño del colchón, se recomiendan una cama grande, sobre todo si se duerme acompañado, ya que permite al individuo mantener posturas relajadas, que podrá cambiar con mayor frecuencia y facilidad. No es recomendable dormir en camas pequeñas para nuestro cuerpo ni que el somier sea excesivamente duro o blando. Tampoco conviene apoyar la cabeza en almohadas altas (esto causa tensión en las vértebras cervicales) ni permanecer siempre en la misma posición.
Octubre 2002
Dormir poco, dormir bien
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