¿Una comida a base de cereales? Puede que no sea la mejor elección para vuestros niños. Parece además que una dieta demasiado rica en almidones, como los contenidos en el pan y en los cereales, por ejemplo, provoca un aumento de los niveles de insulina, que puede influenciar negativamente sobre el desarrollo de los ojos.
Lanzan la voz de alarma algunos investigadores guiados por Loren Cordain un biólogo evolutivo de la Colorado State University, y por Jennie Brand Miller, una especialista en nutrición de la University of Sidney. “La tasa de digestión del almidón contenido en el pan y los cereales producidos con la tecnología moderna es muy rápido”, explican los estudiosos. Esto obliga al páncreas a bombear más insulina. Todo esto podría alterar el delicado proceso a través del cual se desarrollan los bulbos oculares y se incrementan los cristalinos.
Es decir, una dieta desequilibrada podría compartir con la televisión y el ordenador la responsabilidad del impresionante aumento de la miopía experimentado en los últimos doscientos años en la civilización moderna. Por lo que respecta a los descendientes de los europeos, por ejemplo, la alteración afecta al 30 % de las personas. Pero también en las poblaciones Inuit y en los habitantes de las islas del Pacifico el análisis del fenómeno ofrece resultados que sorprenden: en los últimos cien años los individuos que han desarrollado una forma de miopía han pasado del 1 al 50% del total.
Un resultado que había sido siempre atribuido a las consecuencias de la improvisada introducción de escuelas y textos literarios en estas sociedades. Sin embargo, si esta explicación fuese correcta, habría que explicar porque la miopía es casi desconocida en aquellos pueblos que han adoptado estilos de vida occidental pero han mantenido su dieta tradicional.
“En la isla de Vanuatu”, subraya Cordain, “tienen ocho horas al día de clase, sin embargo la tasa de miopía en estos niños es solo del 2%”. Esto es porque la gente continua alimentándose preferentemente de pescados, coco y patatas dulces. Observaciones que refuerzan la teoría de una relación directa entre dieta y desarrollo de la vista. Del resto, existen indicaciones sobre el hecho que las personas con sobrepeso o diabéticas (luego es decir con niveles elevados de insulina) tienen mayores probabilidades de convertirse en miopes, y sobre el hecho de que aumentando el consumo proteico se puede retrasar la progresión de la miopía en los niños.
Naturalmente serán necesarios ulteriores estudios, pero los expertos parecen propensos a compartir las convicciones de Miller y Cordain y a recomendar controlar la dieta de los propios hijos.
Junio 2002
En colaboración con Melarossa