Durante la estación fría en particular, pero en general durante todo el año, especialmente en periodos de fuerte estrés y de cansancio, los cabellos pueden parecer apagados y opacos y pueden debilitarse bastante, cayéndose más de lo normal y causando una pérdida de volumen. La contaminación atmosférica, el estrés, el viento, la humedad…estos son algunos de los factores atmosféricos que fatigan notablemente la resistencia de los cabellos: normalmente perdemos alrededor de unos cien cabellos al día, pero en estas condiciones la situación puede agravarse notablemente.
He aquí algunas simples sugerencias para tener los cabellos brillantes y fuertes:
Perlas de comida
Entre las primeras reglas fundamentales a seguir, una alimentación equilibrada y un estilo de vida sano: pocas grasas, poco alcohol y nada de humo.
La levadura de cerveza –que se encuentra en las tiendas en cómodas pastillas – es fundamental para reforzar la estructura de los cabellos, nutriéndolos en profundidad, fortaleciéndolos y combatiendo su fragilidad. Su acción revitalizante actúa sobre la estructura de las uñas y ejerce una acción normalizante de la flora bacteriana intestinal.
Curas de belleza
Como tratamientos de belleza destinados a tonificar y nutrir el cabello se pueden usar ampollas, champús tratantes y bálsamos regenerantes, como tratamientos inyectables de queratina y de proteínas.
Atención, sin embargo con el uso del bálsamo: su acción, al suavizar el cabello, lleva inevitablemente a su debilitación. Por eso, no exageréis en su uso: evitad altas dosis, e intentad – si la estructura de vuestro cabello lo permite – no aplicarlo en cada lavado, y aplicarlo sólo en las puntas, nunca en las raíces. Las ampollas y las mascarillas, sin embargo, se pueden aplicar sobre todo el pelo
El lavado
El lavado se efectúa con agua templada, nunca fría o hirviendo: estas temperaturas excesivas podrían provocar daños en la microestructura del cabello.
Debe elegirse un champú preferiblemente neutro, que son los menos agresivos, y se debe aplicar siempre diluido en agua, en una dosis de una cucharita para los cabellos cortos, y dos para los largos.
Evitad las dobles aplicaciones si el cabello no está muy sucio y si estáis acostumbrados a lavarlos con mucha frecuencia.
Tras el lavado, el cabello se cubre con una toalla – evitando estrujarlo – y se seca según se prefiera: si usáis un secador, mantenedlo al menos, a 25 centímetros de la cabeza, sobretodo a una temperatura no muy elevada. Una buena costumbre es usar el difusor que evita el chorro directo de aire caliente sobre el cabello, difundiéndolo en un área más amplia.
El corte
La mejor regla para la salud del cabello es la de cortar las puntas cada dos-tres meses: de esta manera se hará la guerra a las puntas abiertas, y se evitará el drástico corte para eliminarlas, tras varios meses sin visitar al peluquero…
Febrero 2002
Cuidado del cabello
El crecimiento