Rojo, verde, amarillo, naranja: son los colores del otoño, de la verdura, de las legumbres, ricas de sustancias muy útiles para nuestra salud: vitaminas, sales minerales, fibras. ¡Para enfrentar con energía un otoño con toda ligereza!
La judía
Llegada a Europa después del descubrimiento de América, la judía no tiene grasas y es muy rico en sustancias útiles. Con 104 calorías por cada 100 gramos, la “legumbre por excelencia” proporciona significativos porcentajes de vitaminas, la A, la B1, la B2, la PP y sales minerales como potasio (400 mg.), hierro (160 mg) y fósforo (85 mg.); en medida menor, magnesio, calcio, sodio y cobre. Además contiene importantes hemoglobulinas.
La calabaza
Su color amarillo naranjado es debido a su alto contenido de vitamina C y betacaroteno, que protegen ojos y vías respiratorias; naturalmente, cuanto más es intenso el color, más elevado es el contenido de estas sustancias “terapéuticas”. La calabaza es un alimento muy versátil, y de esto nos podemos aprovechar comiéndola durante todo el día: desde el desayuno –en los bizcochos de calabaza- durante la comida –como condimento para el risoto o el relleno de los raviolis, -durante la cena consumiéndola por si sola al horno o en la sartén.
La achicoria
Consumir esta verdura significa hacer el pleno de fibras, elementos indispensables para preservar numerosos tumores intestinales. Su valor nutritivo se encuentra en el contenido de las vitaminas (A, B2 y C), en las sales minerales y de fibras. En 100 gramos hay solo 5 calorías y hasta 1,2 gramos de fibra.
El pimiento
Verdes, amarillos o rojos, los pimientos son muy rico en vitamina C, vitamina A, calcio y fósforo, además de tener muy pocas calorías –alrededor de 30 por 100 gramos.
El calabacín
Es un alimento muy digestivo y pobre en calorías. La flor del calabacín, de color naranja, es rica de vitamina A, importante para la salud de los ojos, piel, huesos y dientes.
La fruta del bienestar
Sabores de la mesa en otoño