Consumir alimentos que nos gustan puede levantarnos la moral, causando a veces efectos negativos como el sentimiento de culpa. Estos son algunos consejos para minimizar los efectos negativos de la comida sobre el humor, maximizando al mismo tiempo los positivos.
Si comer es indudablemente uno de los placeres de la vida, resulta casi lógico que cada uno de nosotros busque, en la medida de lo posible, consumir los alimentos que más nos gusten.
Estudios médicos han demostrado en este sentido, que comer un alimento que nos gusta mucho estimula la secreción de ß-endorfinas, que exaltan el humor. El atractivo de un alimento depende también del hambre, de la experiencia sensorial y lo que esta conlleva y de las circunstancias sociales en la que se consume: el alimento justo, con la compañía adecuada nos hace sentir bien.
El deseo de ciertos alimentos parece ser muy común: hombres y mujeres atribuyen estas ganas de ciertos alimentos, a comportamientos y a emociones contrapuestas. Normalmente los hombres piensan que las ganas de ciertos alimentos despiertan el hambre, mientras que es más fácil que las mujeres las atribuyan a estados de humor negativos como el aburrimiento y el estrés. Las mujeres, sin embargo, son más propensas a los remordimientos y a los sentimientos de culpa.
El Dr. Peter Rogers, un psicólogo experimental de la Universidad de Bristol, señala: “A menudo el deseo de un determinado alimento nace por el hecho de que ese determinado alimento se considera prohibido, como es el caso del chocolate. Si ese alimento es evitado de forma consciente, el deseo de comerlo se hace cada vez más fuerte hasta que la persona no es capaz de evitar la tentación. Tras haber comido ese determinado alimento comienzan los sentimientos de culpa y el remordimiento y la persona decide no comerlo más”.
En cuanto a los efectos de determinados alimentos sobre nuestro comportamiento, las opiniones son discordantes: por ejemplo, la sensibilidad a la cafeína parece variar dependiendo de las personas, y determinadas personas pueden beber en el espacio de unas pocas horas distintas bebidas que contienen cafeína sin llegar a sentir sus efectos excitantes y estimulantes, mientras que otras sienten dichos efectos incluso después de una única dosis.
No se pone en duda el hecho de que el sabor de la comida y el placer de comer puedan mejorar el humor y el bienestar, pero los notables efectos positivos al comer “alimentos dañinos pero apetecibles” son a menudo minados por el sentimiento de culpa.
El Dr. Rogers ofrece el siguiente consejo para maximizar los beneficios de los alimentos que exaltan el humor: “La cosa más importante es liberarse de todo sentimiento de culpa relacionada con el acto de comer. Para hacer esto las personas deben resolver su relación con la comida y aprender a dosificar los niveles de ingesta de los alimentos preferidos para maximizar el placer que estos proporcionan sin tener que excederse en el consumo para saciarlo”.
Junio 2002
University of Bristol