El embarazo es una época única en la vida de una mujer, en la que se experimentan emociones y sensaciones irrepetibles. Un momento especial que se debe afrontar con serenidad: no se trata de una enfermedad contagiosa, no conlleva, en la mayor parte de los casos, problemas graves de salud.
Aprende, por tanto, a continuar con las actividades físicas que realizabas al principio. Sigue trabajando hasta que puedas hacerlo, si el trabajo que haces no es demasiado duro a nivel físico y psicológico. Esto te permite continuar y mantener las relaciones laborales y personales, y no perder los contactos y, sobre todo, no volverte demasiado perezosa, acostumbrándote a demasiado ocio, al que después te será muy difícil renunciar.
Sigue comiendo como al principio, prestando únicamente atención a la cantidad de lo que comes. Está ya comprobado que no se debe comer por dos: es más, es válida la regla de seguir una alimentación rica en sustancias nutritivas necesarias para el bebé, que no permita aumentar excesivamente de peso.
En realidad, por tanto, basta con ingerir una media de 300 calorías de más: algo menos durante los primeros meses, y algo más en los tres últimos. Hagamos un cálculo práctico: de las 2100/2200 calorías, necesarias para una mujer entre los 18 y los 40 años, puedes llegar a las 2300 en el primer trimestre y a las 2400 al final. De esta manera no superarás el aumento de peso medio de 9/10 kilos.
La calidad de lo que comes es el elemento al que debes prestarle mayor atención: el 15/20% de las proteínas, el 30% de grasas, el 50/55% de hidratos de carbono, muchas vitaminas, sales minerales y fibra, muchos líquidos (agua, tisanas, caldo). Básicamente, necesitas un 20% más de proteínas, además de algún suplemento vitamínico (complejo B, vitaminas C y D), calcio y hierro.
Además, algunas recomendaciones de tipo higiénico: para evitar la toxoplasmosis, altamente perjudicial para el feto en los primeros estadios del embarazo, evita comer carne cruda o poco hecha y los embutidos, y lava bien la fruta y la verdura.
Limita el consumo de bebidas que contengan cafeína (té y café), las bebidas alcohólicas y los licores.
Algunas recomendaciones para mantenerse en forma:
- Atención con el aumento excesivo de peso en los primeros meses de embarazo: en la grasa acumulada durante este periodo, en realidad sirve de muy poco al bebé y queda almacenada completamente.
- Dar el pecho durante al menos seis meses ayuda a reducir los depósitos de grasa;
- Atención con los cambios de humor tras el parto, que llevan a adoptar hábitos de alimentación erróneos;
- El peso acumulado de más durante el embarazo debe eliminarse en un año;
-Volver al trabajo cuanto antes acelera la pérdida de peso, ya que facilita la vuelta a los hábitos alimenticios del pasado;
- Haz un buen desayuno, abundante y rico: cereales, zumos, tostadas y mermelada. Esto te evitará picar continuamente durante el día;
- Haz ejercicio durante y después del embarazo: no es en absoluto peligroso, de hecho, los deportes equilibrados como la natación son excelentes, y pueden practicarse incluso pocos días después del parto.
Además el yoga puede ser un ejercicio durante el embarazo, obviamente con previa consulta al ginecólogo, para evitar problemas que desaconsejen la práctica de cualquier deporte.
Marzo 2002