Es un conjunto de hábitos alimenticios desarrollados en algunos países asomados al mar Mediterráneo, como Italia, Grecia, España, Sur de Francia, algunos países del África septentrional y del vecino Oriente.
Basado en “alimentos históricos” –como el aceite de oliva, el pan y la pasta, las legumbres secas, la fruta, las hortalizas, el vino...- la dieta mediterránea nace históricamente de necesidades ambientales. Sólo en 1960 tiene este conjunto de hábitos alimenticios el nombre de “dieta mediterránea”.
Algunos investigadores de varias nacionalidades, guiados por el científico americano Angel Keys, han conducido un estudio sobre los hábitos alimenticios relacionados con las enfermedades típicas de países particulares: es lo que se llama el “Seven Country Study”, un estudio comparativo de los regímenes alimenticios basados en 12.000 casos divididos en 14 ejemplares de edades comprendidas entre los 40 y 59 años en 7 países de 3 continentes (Italia, Finlandia, Holanda, Japón, Grecia, EEUU y Yugoslavia).
Este estudio demostró que la frecuencia del cáncer, obesidad, arteriosclerosis o enfermedades cardiacas era muy inferior en las poblaciones que habían adoptado la dieta mediterránea como habito alimenticio. Los exámenes realizado dieron como resultado bajísimas tasas de colesterol y un bajísimo porcentaje de enfermedades cardiacas en tales poblaciones respecto a los de piases como Holanda y Finlandia, con elevado consumo de grasas saturadas (mantequilla, manteca, y carne roja).
Aumentando desmesuradamente la problemática relativa a los hábitos alimenticios, la dieta mediterránea es considerada una disciplina alimenticia en armonía con un correcto régimen de vida. La base de la dieta mediterránea es la famosa “pirámide alimenticia”, constituida por el 60% de carbohidratos (cereales, pasta y pan), por 25% de grasas (en particular el aceite de oliva) y por el 15% de proteína.
Marzo 2002
Carbohidratos
Grasas
Proteínas