Nuevamente los abdominales son los protagonistas. Y es que no importa cuántas veces se hable sobre ellos, porque siempre hay una duda que despejar o una respuesta por resolver. Lo que sí está claro es que el interés sobre su puesta en forma está asegurado. No es para menos, ya que es el punto del cuerpo donde el común de los mortales suele anotar la calificación definitiva a la figura.
Si bien el objetivo estético es un motor importante para su entrenamiento no se debe olvidar un fin más importante: la salud. Así lo anota el experto en actividad física y salud por la UCM y responsable del área de Fitness de Ultimate Stack, Domingo Sánchez, quién precisa en su libro Abdominal System, aquellos factores que debemos tener presentes en el momento de entrenar los músculos del abdomen. Si en otro artículo destacamos los mitos y errores del trabajo de los abdominales, en esta
ocasión subrayaremos las verdades, no sin antes referirnos a la importancia que el autor anota acerca de esta parte del cuerpo.
Destaca el objetivo funcional que cumplen los músculos comprometidos en la zona abdominal: oblicuo interno, oblicuo externo, recto del abdomen, transverso del abdomen y serrato posterior e inferior. En conjunto, representan un centro de fuerza, actuando como fijadores y estabilizadores del tronco en las distintas acciones motrices. Ejercitados correctamente, permiten transferir toda la fuerza a la zona que lo requiera para realizar el esfuerzo. Además, actúan a modo de faja natural, manteniendo la postura. Acción en la que obran la función de dar estabilidad a la columna dorso-lumbar y mantienen las vísceras abdominales en su sitio, protegiéndolas.
Las verdades del entrenamiento de los abdominales:
- Para dar forma al músculo se debe entrenar con sobrecarga. Si el trabajo se realiza con muchas repeticiones y poca carga, se desarrolla la fuerza-resistencia, consiguiendo un aumento del tono muscular, pero sin el desarrollo ideal del músculo.
- La grasa se quema por igual en todo el cuerpo, no en zonas localizadas. Dicha quema sólo se consigue mediante la práctica de ejercicio aeróbico, en combinación con una dieta balanceada. La última zona en la que se produce el efecto es en el abdomen. El tiempo para conseguirlo está condicionado por la predisposición genética.
- Los músculos del abdomen trabajan en sinergia, es decir, interactuando entre sí. De hecho, en términos de anatomía, no existe un abdomen superior y otro inferior. Lo que sí puede ser es trabajar haciendo mayor énfasis en una zona u otra.
- Debido a que la parte superior del recto del abdomen interviene siempre en el trabajo de la franja abdominal (la parte inferior no es requerida de la misma forma), se debe empezar el entrenamiento por las zonas que menos trabajan, en el siguiente orden: 1. zona inferior del recto del abdomen, 2. Oblicuos y 3. La zona superior del recto del abdomen.
Bibliografía: Abdominal System por Domingo Sánchez y el equipo de Ultimate Stack. 2da edición. Mega Fitness.
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